Joan Leyba

Joan Leyba

Tal vez la historia no ha sido del todo justa con el incólume Profesor Juan Bosch y Gaviño; hombre de firmes convicciones y una templanza envidiable. Conocedor a plenitud del proceso de evolución histórico-social criollo y la conformación de las distintas capas que lo componen. Bosch; tal vez sin proponérselo, marcó la hoja de ruta que tomarían otros líderes posteriormente para la viabilidad de conflictos no resueltos a lo interno de las estructuras partidarias, aquel 18 de noviembre del 1973.

Independiente de los motivos personales que tuviera el Profesor para renunciar al partido que ayudó a fundar desde la Habana Cuba y por el cual había alcanzado la primera Magistratura del Estado en 1962, así como fundar el hoy gobernante Partido de la Liberación Dominicana. Hay que reconocer en él, la condición  indómita ante imposiciones que contrastaran con sus principios ideológicos y el desapego al partido, como repudio de la patología que crea la dependencia del poder.

De igual modo lo hizo, con las razones que pudiera esgrimir y sin ánimos de excusarlo, Jacobo Majluta, al fundar con su tendencia dentro del Partido Revolucionario Dominicano en 1986, el Revolucionario Independiente PRI, con el que compitió el 1990 frente a su antiguo PRD, por las diferencias insalvables en esa etapa de la vida política nacional con el líder José Francisco Peña Gómez. Una muestra de que cuando no existen fórmulas de llegar a entendimientos donde todos los intereses estén representados, lo más saludable para el líder es hacer tienda aparte.

El reflejo más reciente del proceso de desgaste de los partidos por las desavenencias de sus principales actores, la pone la última división del PRD y probablemente, esto marca el inicio de la desaparición del mismo del espectro político nacional, protagonizada por el Empresario Miguel Vargas y el Ingeniero Hipólito Mejía. Siendo este último quien acompañado de un notable grupo de dirigentes históricos, decidieron con gallardía, apostar a su carisma y liderazgo para formar lo que hoy se conoce como Partido Revolucionario Moderno. Agrupación con la que obtuvieron pese a las anomalías de las elecciones pasadas; el segundo lugar en la preferencia del electorado.

Es Hipólito, por lo reciente de las discrepancias que produjo la ruptura de su antiguo partido y por la consolidación de su liderazgo, el espejo en el que, salvando las diferencias, debe mirarse con detenimiento el antes nombrado Maestro, Líder y Guía del PLD. Sabiendo que al tiempo no se le puede dar más tiempo del tiempo necesario. Por ello Fernández y sus colaboradores deben analizar las profundas diferencias existentes entre los dos caudillos morados y concluir si es saludable desgastar su figura, en una lucha interna en la que tiene marcadas desventajas frente al sector de Danilo.

El empeño irracional de mantenerse en pugna constante con los dueños del partido y del Presupuesto de la Nación, son el reflejo de lo que él mismo dijera en ocasión de su oposición a la reforma de la Constitución para la reelección de Medina, al verse como: un obstinado que desafía todos los obstáculos aunque las circunstancias no le favorezcan fragmento de su discurso del 25 de mayo del 2015. Por ello; debe reevaluar su postura, y adherirse a aquel principio chino que dice: -retirarse a tiempo no es abandonar,- y al igual que su líder  direccionar sus simpatías a un caudal donde las aguas le sean de mejor provecho.

No es factible como diría el filósofo alemán Freidrich Nietzsche, en Así habló Zaratustra: empeñarse uno en curar a quien no tiene cura. Por lo tanto es una utopía pensar que después de todos los esfuerzos realizados desde palacio para reducir al mínimo las simpatías desde el elector hacia Leonel y la notable decisión de entorpecer sus ascenso al poder, creer que de buenas a primeras se pondrán de acuerdo para que éste, ocupe con el apoyo de Medina, por cuarta ocasión el solio presidencial.

Fernández no es y jamás será, santo mi devoción, aun así sigue siendo un activo importante del sistema político nacional, con un liderazgo consolidado y debe buscar la vía más expedita para mantener unísonas las fuerzas que comulgan con sus dilatadas ideas en el PLD. Tiene obligatoriamente que  mirarse  en el espejo de aquellos que apostaron a su fortaleza electoral y pese a lo difícil que resulta, se retiraron a tiempo, trillando un nuevo camino, con la conciencia de  que solo  el tiempo puede madurar  una idea a la que le ha llegado su tiempo.

Las últimas maniobras políticas en la que ha incurrido Danilo Medina para mantener  contacto con un segmento numeroso  y poco analítico de la población, es un claro indicio de un liderazgo en declive y muestra de la inevitable desconexión con una clase media que había sido en todos estos años, la plataforma social que servía de base de sustentación electoral de los gobiernos del PLD. Asimismo, la evidente debilidad estructural que padece el gobierno y la timidez con que se enfrentan los flagelos, nos llevan a entender que hacía falta redefinir la estrategia, utilizando como blanco, un nuevo pero más dócil rebaño.

Medina utiliza desde su arribo al poder, el mecanismo del entretenimiento como fuente idónea para reducir la insatisfacción generada por promesas incumplidas y los efectos que generan las denuncias de enriquecimiento ilícito de la camarilla que le rodea. Ha centrado una falsa popularidad en la ignorancia de los humildes y el acceso a una fuerte propaganda que paga con nuestros impuestos. Por eso no es difícil descifrar el motivo que produjo la visita de un prestigiador que coadyuva a mantener bajo el manto de las estrategias de manipulación a la gente humilde.

T B Joshua, o como sea que se llame al farsante, funge como respuesta al desgaste que sufre Danilo y viene a reforzar una estratagema gubernamental que además de cirquera, nuclea al gobierno con sectores cuyo mayor beneficio es construir desde su espacio social, nichos de ignorancia que conlleven  al pueblo a una especie de espejismo que algunos llaman Dios. Todo eso; con la más absoluta seguridad de que la inexistencia de los milagros y que: Dios es una idea que tuerce todo lo derecho y que tira al suelo todo lo que está de pie. –Friedrich Nietezsche-.

Dentro de este marco de ocultamiento de los temas importantes para el desarrollo de las personas, con tácticas aplicadas desde palacio sobre la base de la fe, y respaldada por una clase política, cuyo objetivo único es la acumulación salvaje de capital. Languidecen en manos de los peledeístas de Danilo; el sueño de lograr una mejora sustancial de todos aquellos que alguna vez apostaron al adecentamiento del aparato estatal, y perdieron toda ilusión respaldando a quien juró en la tumba de su líder,  honrar su ejemplo y hacer un gobierno para los pobres.

Es preciso decir; que aun los muros que se erigen con la intención de tapar visibilidad a la ignominia con que se dirige el Estado; persiste la indignación que expresa la ciudadanía, algo que tiene a los carpinteros del presidente notablemente desesperados. El camuflaje que no ha sido del todo efectivo y existen aunque dispersos, focos de resistencia al robo de ODEBRECHT, la fuga de Quirinito, el crimen de la OMSA contra Yuniol Ramírez, la fétida estructura corrupta que ellos llaman  justicia, y a la falta de seguridad ciudadana, entre otras.

Por ello, Danilo se arriesga como última alternativa, a cruzar el puente  ideológico que existe entre la clase media y aquellos que capitalizan la  ignorancia por vías del protestantismo de espectáculos, en aras de seguir ordeñando la teta pública. Ha decidido establecer comunicación con una comunidad a la que se le exige sacrificios en vida para resarcirlo después de muerto. Porque como diría -Ellen Meiksins Wood- en una crítica a la antigua Roma. Ninguna administración en la historia se ha dedicado de manera tan entusiasta e incondicional a desplumar a sus súbdititos, en aras del beneficio privado de su clase dirigente.  

Como una especie de novela surrealista, podríamos iniciar este análisis parafraseando aquel famoso escritor colombiano, con uno de los títulos más conocidos y sonoros en América latina. Crónica de una suspensión anunciada. Así lucía desde el principio la convención informada por la cúpula dirigencial del Partido Revolucionario Moderno para finales de noviembre, con el fin de elegir las autoridades partidarias en una contienda interna que permitiera a los militantes, decidir mediante el voto las nuevas autoridades del partido.

La actual dirigencia, se sabe, es fruto de un trasvase gigantesco que se diera del otrora PRD hacia lo que hoy  conocemos  como Partido Revolucionario Moderno. La estrategia novedosa pero poco democrática que se utilizó para garantizar su permanencia y lealtad a la nueva formación política, fue el método de un cargo por el mismo cargo. El cual consistía en proveer el mismo puesto que poseía el desertor en el otro partido, sin la necesidad de ser sometido al escrutinio de la militancia de la nueva estructura.

De ahí se desprende la compleja situación que vivió y que aún vive la militancia perremeista; pues con ello, también se les otorgó  a las mujeres, hijos y familiares cercanos de dichos incumbentes, direcciones y plazas que jamás habrían obtenido con el voto mayoritario de sus compañeros. Este ingrediente acentúa la concepción patrimonial de un partido que se vendía como diferente, y deja pocos espacios a aquellos dirigentes, cuyo mérito, es ser promotores de unas ideas que lucen inconclusas.

Inmersos en ese proceso de conquista de sus antiguos compañeros y reparto de puestos, se les vino encima el tiempo para elegir los candidatos a cargos electivos. Encontrando así, sobradas excusas para implantar como sistema interno de elección de sus representantes ante el electorado, la fórmula del dedo y el amiguismo. Desvaneciendo cualquier anhelo que condujera a una  participación democrática y llevándose de plano, la cacareada convención para esos fines.

En medio de ese escenario, miles de sus condiscípulos que apostaron: tiempo dinero y sacrificio, en unas aspiraciones que nunca se les permitió, perdieron sus sueños y la esperanza de hacer aportes a la democracia por la vía de la legalidad. Agravado por la falta de explicación de las autoridades de la pseudo convención, del dinero recaudado. Por demás tributado por los aspirantes y el que fuese solicitado con el pretexto de ser utilizado en el montaje del  fallido proceso convencional.

No es casual entonces que al día de hoy, exista cierto escepticismo entre sus miembros y que el miedo se adueñe de un escenario en donde el apego a los cargos del partido constituye el talón de Aquiles para el desarrollo de una convención democrática, en la que todos participen en igualdad de condiciones. Peor aún, los rumores existentes de que una parte de cúpula pretende confirmar en sus puestos a dos altos dirigentes y la confirmación de la suspensión del evento.

Por ahora solo resta esperar, si  existe en ese partido una verdadera vocación de poder o por el contrario, hará hoy como lo hizo ayer, un simulacro de elección para beneficiar a aquellos turpenes que han creído desde la otra facción, ser dueños absolutos de las siglas PRM. Dilema que mantiene en un limbo al Partido Revolucionario Moderno, cuya salvación es una convención democrática que garantice el futuro de la fuerza electoral que hoy por hoy, se perfila como la vía mas expedita para sacar  los come solos del Palacio Nacional.

El acelerado proceso de involución social y el tan cacareado, ficticio-crecimiento económico que a duras penas se refleja en los bolsillos de los come solos. La poca inversión del Estado en programas reales de asistencia ciudadana. La no aplicación y flagrante violación de las normas. El acoso propagandístico por parte del gobierno y el exceso de mediocridad bombardeado desde la radio, la  televisión y la internet; han sido y son partes intrínsecas del envilecimiento programado que padece nuestro pueblo. 

A la sociedad  dominicana de hoy día;  le han sido arrebatados el interés y la pasión y ha sucumbido ante el dominio y la voluntad de los gobiernos del PLD, que en componenda con otros sectores de poder y con estrategias de dispersión y disuasión general; construyen un espacio que reduce a la mínima expresión todo foco visible de resistencia que les haga frente en forma sistemática, a las prácticas incorrectas de los que rigen el poder. Desencadenando una pasividad social congénita, que genera cada vez menos interés de revertir el proceso.

El éxito de del gobierno y sus coludidos; descansa en la desmoralización de periodistas y comunicadores, que a fuerza de un individualismo rancio y a veces obligados por el patrón; obvian; la sagrada naturaleza de un oficio tan elemental para el sostenimiento de la democracia, como lo es, el arte de informar. Jugando a desmemoriar un pueblo acostumbrado a pasar factura, al que probablemente dirán, en medio la agonía aquella frase que catapultó a -Danilo Medina-, la única con que no mintió a la ciudadanía: - El Estado me venció-.

Definitivamente los ha vencido la cobardía, la avaricia y el descaro. Y habrán de pagar muy alto el precio de la traición al conjunto social que de vez en cuando llamamos pueblo. Algunos dirán que nunca dijeron nada a favor, mucho menos en contra.             Queriendo negar el compromiso asumido con el poder e ignorando tal vez que: Se traiciona por acción u omisión  y la vida de un hombre no se mide por un solo hecho, así sea el más ruin o altruista. – Judas Izcariote.- según Git Manuel Castillo.

Los dominicanos padecemos: hambre, enfermedades, desgracias familiares, educación deficiente, inseguridad ciudadana, abusos de poder, etc. Nos roban nuestros impuestos, carecemos de representación y nos niegan los derechos fundamentales. Con todo y eso, producto de la desnaturalización de la realidad, que se traduce en ignorancia profunda; orquestada por el gobierno y la canallada de los que hacemos uso de los medios de comunicación, todavía la mayoría de nosotros estamos convencido de haber perdido la batalla frente a todo acto indecoroso.

Dicha convicción; es producto de una moral colectiva en picada, con el auspicio, como ya dijimos, de poderes y poderosos que aumentan sus ganancias con el dolor y la desgracia ajena y cuya única misión es mantenernos a unos y a otros en estado inercia ideológica. Con la sabida conciencia de que el día que despertemos de una buena vez y por todas. Exigiremos que nos sea pagada la deuda social acumulada y devuelta la tranquilidad y la paz social. Y con ello, jamás nos podrán tener como ahora: rendidos, vencidos, convencidos

Cuando no se ha planificado previamente los efectos que produce un hecho, se recurre a prácticas mediáticas insustanciales que traen como resultado recaer en el mismo episodio producto del error cometido varias veces. Este es elemento más común entre la violencia que se ejerce desde dentro y fuera de los hogares en República Dominicana contra de las mujeres. Así como la escasez de políticas públicas tendentes a detectar a tiempo, los niveles de riesgo a los que se enfrentan las mismas.

Evidentemente el Estado; no ha sido capaz de diseñar a corto, mediano y largo plazo, proyectos destinados a la prevención efectiva de la violencia  contra las mujeres. Una violencia que muy a pesar de ser descubierta por el hecho consumado; genera  un pasivo familiar y social que lastra el futuro de generaciones enteras. Por lo tanto; urge la elaboración de un programa efectivo, del cual resulte, de una vez y por todas, la disminución seria de los feminicidios y las garantías de una detección oportuna por parte del mismo Estado.

Los niveles a los que ha llegado la sociedad dominicana en materia de maltratos, violencia y crímenes de las féminas a manos de sus parejas, ex parejas o pretendientes, debería; aunque hasta el momento el silencio es dueño del escenario, activar todas las alarmas y revisar la efectividad de los programas e instituciones destinadas a la protección de la familia. Instituciones  que hasta este momento, no han dado a la sociedad las respuestas que amerita este tema. Un flagelo que se ha convertido en la epidemia dominicana de este siglo.

Este gobierno que no da pie con bola, ha perdido irremediablemente la batalla frente a la inseguridad ciudadana y la criminalidad. No obstante; saca las peores calificaciones en el abordaje de la violencia de género, como expresión material de una sociedad aparentemente enferma. Esto porque las entidades llamadas a intervenir de forma efectiva en el asunto, no han podido de manera conjunta, elaborar programas de intervención psicosocial focalizados a prevenir los hechos que generan sangre, luto y destrucción de los hogares cada día.

El error gravita en el empeño irracional de mantener un sistema intervención con enfoques reactivos y no establecer, mediante la realización de estudios sinceros, las medidas de prevención pertinentes a tales casos. Es por ello que asistimos escalonadamente a un escenario donde las víctimas se multiplican. No solo  por el número casos; sino por la incalculable cantidad de huérfanos que deja tal desgracia. Sin que ninguna entidad intervenga en aras de mitigar las dolencias psicológicas que arrastrarán de por vida los hijos y familiares de las víctimas.

El Estado tiene la irrenunciable obligación de desarrollar políticas que garanticen la preservación y protección de la vida. Debe velar permanentemente por la integridad física y moral de aquellos que por condiciones especiales se encuentren en desventaja frente a otros. Ese es el caso de tantas mujeres  víctimas de un machismo enfermizo, arraigado en la psique del hombre criollo y prohijado por un  Estado indolente que no ha querido utilizar las herramientas necesarias para poner fin a un dolor que se prolonga a través de los tiempos.

Una buena intervención temprana a las familias vulnerables y una eficaz educación, que cumpla un programa desde los centros educativos, la promoción del respeto a las mujeres y la aceptación como ente en condiciones de igualdad en los ámbitos sociales.  Una enseñanza que se transmita de hijos a padres y que se promueva desde todos los ámbitos de la vida en sociedad. A sabiendas que.La educación social bien entendida puede sacar siempre de un alma, cualquiera que sea, toda la utilidad que contenga. –Víctor Hugo-. Disminuirá notablemente, el pasivo que deja a su paso la violencia contra la mujer y llevará paz a los hogares dominicanos.

De las cosas que adornan al flamante presidente de República Dominicana; existen dos elementos sustanciales y notoriamente determinantes en la personalidad de un individuo, que a juicio de Hipócrates, debería ser considerado como flemático. Eso, por no decir complaciente ante cualquier acto bochornoso que afecte directamente la imagen de su gobierno. Un gobierno que solo ha traído desgracias a la familia dominicana y que se aprovecha de las falencias institucionales para prolongar la corrupción y mantener la impunidad a todo costo.

La prepotencia y la indiferencia, son sin dudas las muletas que acompañan al mandatario en su trajinar por el aparato del Estado. Cualidades propias de la megalomanía de un político que aprendió creerse un dios y soñar que está por encima de la verdad. Con ellas  han sido contagiados sus súbditos y asumen como él, haber heredado un feudo familiar desde las instituciones que manejan. Patrimonio que usufructúan destempladamente y el que ponen al servicio de una mafia con tentáculos tan largos, que limitan lo imaginable.

Ante su mirada indiferente, se han perpetrado los hechos más horrendos e ignominiosos que se hayan visto en los últimos veinte años, sin que él, nuestro presidente,  muestre siquiera un ápice de indignación por dichos sucesos. Contrario a ello, pretende envolverlos en una nebulosa, haciendo uso de su gigantesca maquinaria comunicacional para menguar los efectos de la repugnancia que siente la sociedad ante tal degradación.

Los escándalos acaecidos en los últimos meses, especialmente el caso Yuniol Ramírez y la fuga de alias Quirinito; demuestran que hay toda una sinfonía estructurada desde el  Estado en beneficio de la corrupción y la protección de peces gordos con el manto que cubre la impunidad. Pues nada de eso puede ser posible, sino se cuenta con el amparo de un sistema organizado específicamente al servicio de la carroña estatal. 

Esta sociedad,  que ha perdido en cierta medida la capacidad de asombro; se muestra perpleja y asume como aberrante, primero: La desaparición orquestada desde los organismos supuestos a vigilar el sistema penitenciario de alias Quirinito, con toda una maraña de corrupción y complicidad para sacarlo de la cárcel y segundo: El secuestro, tortura y posterior asesinato de un abogado que hasta prueba en contrario, solo buscaba que se le suministran por las vías pertinentes, documentos que mostraran la licitud de las operaciones de una institución pública cuestionada.    

Este gobierno, encabezado por Danilo Medina, no ha dado y probablemente no lo haga nunca, muestras claras de querer eliminar de raíz la mafia que se ha enquistado en el Estado y poner un alto a la corrupción, que amen de sustraer en sus garras el dinero de la salud, educación, seguridad ciudadana y otros renglones vitales para la sobrevivencia de los ciudadanos; ahora se lleva a destiempo una vida productiva, de la forma más ruin y despiadada que ojos hayan visto jamás.

La corrupción es monstro que destruye sin piedad las buenas prácticas y se lleva a su paso; todo aquello que se le interpone en su camino. Dirigida desde el poder con la filosofía de los carteles de droga y con  individuos a su servicio, capaces de cometer todo tipo de crímenes con el único fin de tapar el fango en que se revuelcan los funcionarios corruptos de es este gobierno. No sabemos hasta donde llegan sus hilos; pero duele saber que mientras todo ocurre el dueño de orquesta, con cara de yo no fui, hace un mutismo profundo. Se mantiene aislado, despreocupado, sigue estando como siempre… calladito

El diputado Gustavo Sánchez, ha presentado a la opinión pública un anteproyecto de ley que tiene por objeto, fundamentalmente; la prohibición del uso de uniformes o distintivos alusivos al quehacer doméstico en centros comerciales y otros lugares públicos ajenos al espacio donde se realiza la labor para la que fue contratado el personal de servicios. Todo ello, con el fin de impedir la exposición de la condición de  servidumbre ante particulares y evitar consecuencias de degradación moral  y sancionar la indignidad a la que son sometidas las trabajadoras del hogar.

El proyecto tiene como base la protección y garantía los de derechos fundamentales de la persona y persigue que se cumpla lo establecido en el artículo primero de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, amparado por el artículo 74, de nuestra Constitución en su numeral (3) el cual establece que:  " Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos...". Visto desde ese punto, el sistema estatutario universal, vinculante a nosotros por el bloque de constitucionalidad, otorga razón inapelable a ese anteproyecto, que a juicio de este humilde servidor; es justo, acorde a los tiempos y loable.

De aprobarse este proyecto y ser convertido en ley , se estaría saldando una deuda histórica con el personal de servicio doméstico, sometido por sus contratantes, a situaciones de vulnerabilidad de sus derechos y se detendría definitivamente, la inobservancia constante y flagrante de la Función esencial del Estado, establecida en su artículo (8) que busca: "la protección efectiva de los derechos de la persona y el respeto de su dignidad".. Sin duda, pisoteada por aquellos que juegan a ser reyes y se mofan con sus actos, de la condición de vulnerabilidad social y económica de sus empleados.

Nuestro Estado consagra como un derecho fundamental la dignidad del hombre, esa por la que apela sea protegida dicho proyecto. Así lo ha expresado el legislador en el artículo 38 de nuestra Carta  Magna "El Estado se fundamenta en el respeto a la dignidad de la persona... La dignidad del ser humano es sagrada, innata e inviolable; su respeto y protección constituyen una responsabilidad esencial de los poderes públicos". Asegurar mediante una herramienta legal la protección efectiva de ese derecho, repara el daño cometido por años en contra de las domesticas y su familia.

Otro factor a tomar en cuenta de este anteproyecto de ley, se encuentra en el considerando Quinto del mismo, el cual toca profundamente aspectos sensibles del ser humano y resalta la posibilidad  de que existan por la exposición de su condición de domestica: "sentimientos de inferioridad y marginalidad respecto al resto de las personas". Situación está, que somete a un régimen de segregación a un individuo por sus condiciones económicas e intelectuales, así como todas las demás razones que confluyen en este caso, y las coloca en un estado indefensión en un país de presumidos, que apenas reconocen la pluralidad como un evento normal dentro un sistema socioeconómico imperfecto. 

Me identifico y apoyo esta este proyecto de ley que: promueve, protege y garantiza derechos fundamentales de las personas del servicio y penaliza la discriminación de las mismas, por razones de pobreza. Me uno con mi pluma, a los esfuerzos del congresista a sabiendas de que aun hay quienes entienden que vivimos en tiempos de la esclavitud y lucharan por mantener estampadas con uniformes ridículos al personal de servicio, juagando a tiempos señoriales y pretendiendo por su posición social ventajosa, esclavizar a aquellos, cuya única diferencia es haber nacido en condición de desigualdad, marginalidad y extrema pobreza. 

Tomar decisiones sin lugar a dudas es unas de las características más interesantes que posee el hombre en democracia, incluso en las de este tipo, de todos conocido como frágil y endeble. La libre elección está íntimamente ligada a este aspecto, en donde el hombre como sujeto activo dentro del marco regulatorio de las sociedades, posee el absoluto privilegio de establecer por medio del sufragio, quien o quienes en un momento especifico de la historia y por las razones que fuere, le corresponde dirigir los destinos de su comunidad o toda la nación. De ahí, que obligar a todo un conglomerado a aceptar como posible autoridad a personas elegidas por minorías representadas dentro de los partidos políticos, constituye un duro golpe a la libertad de elegir.

Por ello el constituyente dominicano, adaptando nuestra Norma Fundamental a los nuevos tiempos, establece en el  numeral 1 del artículo 22 como un derecho constitucional: Elegir y ser elegibles. Más contundente aun, cuando el ordenamiento normativo general en su artículo 216, numerales 1 y 2 en referencia a los Partidos Políticos, establece que sus fines son: “Garantizar la participación de los y las ciudadanas en los procesos políticos… Contribuir, en igualdad de condiciones, a la formación y la manifestación de la voluntad ciudadana…”. De modo que no existiendo otra condición para poder elegir libremente una candidatura a lo interno de dichas estructuras, la elaboración y aprobación de la ley de Partidos Políticos, no debe bajo ningún concepto estar sujeta a la confección de un tipo de padrón. 

Las primarias en los partidos son la antesala de las elecciones de carácter general y al igual que estas deben ser cónsonas con todas las garantías existentes para el establecimiento de la selección de las autoridades competentes y el respeto a la constitucionalidad. En ese sentido es más que obvio que aquellos que abogan por unas primarias con padrones cerrados en donde la ciudadanía, pocas veces involucradas en asuntos internos de los partidos, no tenga la oportunidad de decidir por las personas que deben asumir dichas candidaturas; por lo general están desconectados de las masas y solo pueden acceder a cargos públicos por las influencias que ejercen dentro de sus estructuras partidarias.

Un Padrón “cerrado” como su nombre lo indica, pone múltiples obstáculos para aquellas personas que aunque tengan una militancia activa en sus partidos, poseen un vinculo estrecho con su núcleo social y gozan por su liderazgo, de amplias simpatías en el seno de la comunidad, pero con la desdicha de ser desafectos a ciertas autoridades a lo interno de esas instituciones, situación que limita su nominación al cargo, por no contar con la “Militancia”. Inobservado que la dinámica social se ha encargado de demostrar que la categoría de militante en los partidos se ha ido desvaneciendo y que en la actualidad solo se cuenta con dirigentes y simpatizantes. Siendo estos últimos un gran grupo social desligado del quehacer partidario pero con grandes incidencias en la selección de las autoridades, a los que no se les puede mutilar un derecho de tanta trascendencia en democracia.

Si por alguna razón, existe la legítima sospecha de que una ley de Partidos que estatuya primarias abiertas, deje una brecha para que se elijan candidatos que sean de interés para la competencia, es porque hasta ahora es cuando se exige que sea el Órgano Electoral quien de manera simultánea realice y regule, como en efecto debe hacerlo, todo el proceso para la selección de candidaturas internas y así dotarlo de legalidad y legitimidad. Con lo que sin temor a equivocarnos; se despejaran las dudas y se garantizará primero: el derecho de elegir y ser elegible, la aceptación de resultados, así como la veracidad y autenticidad de las primarias. Y evitaría en todo caso, el desprendimiento de segmentos importantes de los partidos por la desconfianza que ha imperado históricamente, cortando de raíz el denominado transfuguismo.

Nuestra constitución no deja espacios a la interpretación de la capacidad facultativa de decidir que posee todo ciudadano que cumpla como ella misma lo establece; los requisitos que determinen la ley. Una ley que no puede  estar sujeta a los caprichos de aquellos que temen someterse al dictamen de las mayorías y solicitan al dominicano renunciar a un derecho elemental como es el de elegir. Ese, que nos ha costado años de lucha, sangre y sudor, con el que hemos construido nuestra débil pero necesaria e irrenunciable libertad. Como diría uno de los más fieros defensores de los derechos colectivos “Renunciar a nuestra libertad es renunciar a nuestra calidad de hombres, y con esto a todos los deberes de la humanidad” -Jaque Rousseau-  . Por ende, decidir sobre las candidaturas de los partidos es un derecho de  todas y todos. Al fin y al cabo sin la aprobación de los ciudadanos, no serán más que vagas aspiraciones políticas.

Periódico Digital, Desde Santo Domingo, República Dominicana

Los más Populares

Noticias recientes

Galeria de Fotos